Otra mirada a la cosmética natural

¡Venga Dios a los hogares

y a las almas de esta tierra

de olivares y olivares!

(Antonio Machado)

 

¡Y allá que se va el verano! El aire fresco en la nuca, las tempranas lluvias que este año hidratan temprano la piel de la tierra, y la recuperación de nuestros ritmos. Decimos adiós al verano, esa estación vibrante y extrovertida que solemos recibir con tanta gran alegría y que toca despedir. Ahora, el otoño que se anuncia nos lleva hacia dentro, guiándonos suavemente hacia nuestras raíces y brindándonos otra vez la oportunidad de alimentar nuevas ideas y proyectos, y cambiar el color  de aquellos que ya tenemos en marcha.

 

Y ahí es donde me encuentro ahora, observando la intensidad del color de los aceites vegetales que desfilan ante mí, sintiendo entre los dedos la suavidad de las ceras y mantecas y dejándome llevar por los aromas de los aceites esenciales que siempre me acompañan y que van extrayendo de mi memoria instantes, conversaciones y lecturas intensas, conmovedoras e inolvidables sobre el poder, sutileza e inteligencia de las plantas. En estos momentos de reflexión y de necesidad de cambio me inspira especialmente la lectura de Stefano Mancuso, Director del Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal de la Universidad de Florencia que se ha propuesto modificar la percepción que tenemos de las plantas y nos da muchas razones para que modifiquemos de una vez por todas nuestra mirada sobre el 'mundo verde'. Con un lenguaje divulgativo a la vez que riguroso, en su libro Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, el autor nos explica que las plantas son sensibles, son estrategas, se ayudan, se comunican y encuentran con inteligencia soluciones a los retos que les plantea su entorno, y que, sin duda, pueden servirnos de inspiración para nuestros propios retos y necesidades.

La propuesta de Aromakit siempre ha sido introducir un pedacito de naturaleza a través de la cosmética natural con ingredientes seleccionados, recetas sencillas e inspiración, para que personalices tus productos cosméticos a las necesidades cambiantes de la piel y del cabello. Nuestro empeño sigue firme convencidos de que, poco a poco, esa nueva mirada hacia el mundo vegetal nos ayude a observar, a prestar atención a su lenguaje y a escuchar lo que podemos aprender de las plantas, de los seres vivos más antiguos de la tierra, que además de representar el 98% de la biomasa de nuestro planeta, tienen mucho que enseñarnos. 

Cuando dejas que penetre en la piel una gotita de ese zumo que te regala la oliva o el albaricoque, cuando destapas un frasquito de aceite esencial de lavanda o fundes suavemente un poco de manteca de karité con el calor de las manos, tu visión de la cosmética natural cambia por completo. Empiezas a entender qué está haciendo por ti ese Olivo, ese Albaricoque o esas ramas olorosas de Lavanda. Percibes entonces la generosa inteligencia de la planta que ha generado esos jugos preciosos, y la atención que sólo centrabas en el producto, en el ingrediente, se desplaza hacia lo que este ser vegetal puede enseñarte. 

Sólo intenta que resuenen dentro de ti las voces de los poetas que han dedicado sus versos al Olivo y a su fruto, la aceituna, para hacerte una idea de lo que su aceite puede ofrecerte ("El naranjo sabe a vida y el olivo a tiempo sabe"), por eso es tan bueno para pieles que van madurando lentamente y siguen fuertes y hermosas ("yo quisiera ser como tú, viejo olivo [...] como un dios que se siente eternamente vivo"); también te dará al cabello brillo y fuerza como "una luna enredada en el olivar". O deja que penetre su oloroso aceite por tu mano para sentir que "Si tan solo tuviese entre mis manos ese aceite, dejaría que por mero hecho fuese un camino que me llevase hacia los olivares".

En Aromakit te ofrecemos más de 12 aceites vegetales donde poder elegir para personalizar tu crema personal o confeccionar tu mismo un producto para ti o para regalar, cada uno con su textura, su color, su aroma particular, todos con propiedades fabulosas para la piel que están esperando a que los descubras y les dediques una 'nueva mirada'. Déjate inspirar por ellos y que te conduzcan hacia campos de almendros, avellanos, albaricoques y olivares...

 

 

 

 

 

 

 

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