aceites macerados para nuestra cosmética

Los meses de verano son perfectos para pasar una tarde deliciosa preparando macerados de plantas y conseguir esos ingredientes naturales tan exquisitos para elaborar cremas, bálsamos, ungüentos... Para la maceración  hemos elegido un aceite de oliva virgen de cultivo biológico porque nos encanta utilizar productos mediterráneos y de nuestra tierra, y porque además tiene unas propiedades únicas que atrae y retiene la humedad en nuestra piel. ¡Y después del verano sí que vamos a agradecer esa hidratación extra!

 

¿Y qué plantas hemos elegido? La elección se ha hecho sola, porque teníamos un montón de planta seca que aún no habíamos utilizado y la hemos aprovechado: caléndula, azahar y hamamelis.

 

Preparación

La preparación es así de sencilla: hemos hervido unos tarros de cristal durante 20 minutos para esterilizarlos. Luego echamos la planta elegida sin llenar el tarro y apretando un poco si es necesario. Cubrimos completamente de aceite. Espera un poco antes de tapar ya que el nivel de aceite suele bajar y si sobresale parte de la planta puede llegar a formar moho.  Comprueba que el tarro está bien cerrado para que no se evaporen los aceites esenciales de la planta.

Es conveniente que reciban la luz del sol y de la luna durante un tiempo (entre 21 y 40 días: hay opiniones para todo). Agítalos cada día para que las células de las plantas se abran y dejen salir los principios activos. 

Pasado ese tiempo hay que colar el aceite con una tela fina de algodón o un filtro de café, para retener el máximo de planta. Envasamos el macerado en una botella de vidrio de color ámbar y lo mantenemos en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar, sin olvidar la etiqueta que indique su contenido y la fecha de elaboración.

 

Nuestra selección

Caléndula - El oleato de caléndula nos va a permitir incorporarlo en cremas y aceites de masaje para calmar y suavizar la piel. Es ideal para las pieles delicadas de los bebés, para reducir estrías y también para pieles agrietadas y secas. Será un ingrediente de primera para las lociones después del sol o para un ungüento que nos calme de las picaduras de mosquitos.

 

Azahar - Esto sí que es una prueba a ciegas. El azahar es la flor del naranjo y generalmente la hemos utilizado en infusión o su exquisito aceite esencial. Tiene unas reconocidas propiedades relajantes y calmantes, pero además, el aceite esencial de Neroli es exquisito para tratar pieles con arrugas y cicatrices. Así que esperamos conseguir un buen ingrediente para calmar las irritaciones de la piel después del verano.

 

Hamamelis - Las hojas de hamamelis contienen principios activos muy adecuados para el tratamiento de procesos circulatorios. Al calmar el dolor y la inflamación y mejorar el flujo sanguíneo, la hamamelis nos ayudará a aliviar las piernas cansadas, mejorar los hematomas y la circulación. Pero además va muy bien para pieles grasas, con acné y para reducir los poros.

 

¡Pues ya os contaremos el resultado... dentro de 40 días! si somos capaces de esperar tanto :) 

 

FELIZ VERANO

 

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