aceites esenciales e hidrolatos `homemade´

 Nos encanta la primavera. La llegada del buen tiempo, las horas de luz, las lluvias que dejan un aire limpio, la explosión de colores que nos trae la floración del reino vegetal... Es época de salir a disfrutar al campo (si la alergia te lo permite) y aprovechar para realizar una de las tareas más ancestrales del ser humano: la recolección de plantas. En nuestra primera salida oficial del año como "recolectores" hemos recogido flores de lavanda (técnicamente llamadas sumidades florales) para destilar y obtener hidrolato y aceite esencial. 

 

 

Los aceites esenciales están contenidos en las glándulas de diferentes partes de la planta: hojas, tallos, cortezas, flores, raíces y frutos.  Son un conjunto de moléculas químicas que conforman el alma de la planta, responsable de su “huella aromática”. Entre sus funciones, destacan las de actuar como bactericidas, fungicidas o plaguicidas y atraer con su cautivador aroma a insectos polinizadores. Son extremadamente concentrados y potentes. Por hacernos una idea se dice que una sola gota de aceite esencial equivale a treinta tazas de té, de ahí que extrememos las precauciones a la hora de usarlos.

Identidad de los aceites esenciales

Dependiendo de la parte de la planta de donde se extraigan, tendremos diferentes aceites esenciales. Así, en el caso del árbol del naranjo, se extraen tres tipos de aceite esencial: el nerolí (procedente de las flores), la esencia de naranja (procedente del fruto) y el petitgrain (procedente de las hojas). Cada uno de ellos tendrá una composición química y unas propiedades diferentes.

 

Además, en función del biotopo (días de sol, clima, composición del suelo, altitud...), una misma planta puede producir esencias muy diferentes desde el punto de vista bioquímico. De estas variaciones de la composición bioquímica surge la noción de quimiotipo, la verdadera identidad del aceite esencial. Dos quimiotipos del mismo aceite esencial presentan no solamente propiedades terapéuticas diferentes sino también índices de toxicidad muy variables. Por ejemplo, el tomillo (Thymus vulgaris) presenta dos quimiotipos:

- Thymus vulgaris QT tuyanol- Tolerancia cutánea óptima

- Thymus vulgaris QT timol - Cáustico para la piel

 

Por eso, si queremos usar la aromaterapia con fines terapéuticos es muy importante conocer exactamente el quimiotipo. En general, hay que distinguir las diferentes calidades de los aceites esenciales :

 - Calidad industrial estándar:  aceite esencial que procede de una planta no definida botánicamente cultivada de manera industrial y cuya recolección  no se hace en el momento adecuado. La destilación es a menudo incompleta o el aceite esencial se rectifica e incluso se reconstituye químicamente.

- Calidad quimiotipada, 100% pura y 100% natural : aceite esencial procedente de una destilación íntegra de plantas botánicamente identificadas y recolectadas en el momento adecuado. Las plantas aromáticas destiladas pueden haber sido cultivadas o recolectadas en estado salvaje. Los componentes bioquímicos del aceite esencial se conocen y responden al perfil cualitativo deseado.

- Certificación BIO : aceite esencial obtenido a partir de plantas cuyo cultivo ecológico está certificado por un organismo autorizado.

 

Con certificado BIO o no, el mejor aceite esencial es aquel que está quimiotipado, 100 % puro y 100 % natural

 

Métodos de extracción

Los aceites esenciales son volátiles, pasan del estado gaseoso al estado líquido muy fácilmente al producirse la rotura de las glándulas aromáticas por procesos físicos (rotura) o químicos (calor). El método más común para su obtención y la que produce aceites esenciales más puros es la destilación por arrastre de vapor. El vapor de agua es forzado a pasar por un tanque donde se encuentra el material vegetal de tal manera que, por efecto del calor, las glándulas aromáticas se rompen y liberan los aceites volátiles. Éstos pasan por un conducto bañado en agua fría donde se condensan y así son recogidos en estado líquido. El vapor de agua también se condensa  e irá cargado de ciertas moléculas aromáticas: es lo que se conoce como hidrolato o agua floral. En la fase final, el aceite y el agua se separan por diferencias en la densidad y obtendremos por un lado el aceite esencial y por otro el hidrolato.

En el caso de los cítricos, los aceites esenciales están contenidos en la corteza y el método de extracción es por raspado, aunque en la industria se combinan ambos procesos.

 

Otro método es la extracción por disolventes, pero esta técnica no produce aceite esencial puro y además emplea disolventes tóxicos que pueden dejar trazas en el producto obtenido, por lo que no hablaremos de él.

 

 

 

En nuestro caso, hemos utilizado el método por arrastre de vapor usando un pequeño destilador de laboratorio de tipo Liebig. En la imagen de la derecha podéis ver un destilador como el nuestro. El funcionamiento es sencillo. En el matraz [A] se pone agua destilada y en el matraz [B] la planta recién recolectada. El condensador [C] lleva unos tubos que permiten la recirculación de agua fría, lo que hará que el vapor de agua se condense y sea recogido al final.

 

 

 

Evidentemente, el volumen de aceite esencial que vamos a obtener no tiene nada que ver con el que se obtiene en la industria. Ya de por sí, el rendimiento en la obtención de aceites esenciales es muy bajo, en muchos casos se necesitan varios kilos de planta para obtener un litro de aceite esencial. De ahí su elevado precio.

En el matraz [B] de nuestro destilador no cabe más de cuarto kilo de materia vegetal (con suerte) pero es tan gratificante el hecho de salir al campo a recoletar plantas y producir tus propios productos que merece la pena sólo por conseguir apenas un par de mililitros de aceite esencial . Y el olor a campo y flores que queda en casa es la bomba :)

 

 

En estas imágenes se puede ver perfectamente como se separa el hidrolato del aceite esencial por diferencia de densidad. Hemos usado aproximadamente 350 gr de flores de lavanda y obtenido 200 ml de hidrolato y 1,5 ml de aceite esencial que guardamos como oro en paño. El tiempo total ha sido de media hora aunque realmente a los 20 minutos ya no salía más aceite esencial así que lo podíamos haber dado por terminado. Es importante destacar que este aceite no podremos usarlo con fines terapéuticos, ya que no está quimiotipado, no sabemos su composición molecular exacta. Pero sí podemos utilizarlo para aromatizar nuestras preparaciones cosméticas, crear perfumes o difundirlo en el ambiente.


Estamos deseando salir a recolectar otras plantas y obtener nuevos aromas. ¿No es genial lo que la naturaleza tiene para ofrecernos? Cuidémosla como se merece.

Saludos aromáticos!

 

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La esencia de las aromáticas http://www.aromakit.es/2015/10/22/la-esencia-de-las-arom%C3%A1ticas/

 

Bibliografía:

www.pranarom.com

http://www.vidanaturalia.com/

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