verde por fuera, ¿y por dentro?

El escándalo de Volkswagen que ya parece olvidado, volvió a llenar la prensa de la expresión inglesa "greenwashing" que viene a ser como el whitewashing" o blanqueo, pero ocultando tras mensajes publicitarios productos que pretenden ser ecológicos cuando en realidad no lo son. 

El sector de la cosmética es especialmente creativo en este sentido y, ahora que estamos en el momento álgido de la publicidad, conviene estar prevenidos para evitar compras indeseadas. 

No nos gusta quedarnos en el lado oscuro: existen cada vez más empresas de cosmética que hacen verdaderos esfuerzos por cuidar del medio ambiente y saben cómo hacernos llegar sus fantásticos proyectos e iniciativas para vivir de forma más consciente; existen muchas otras que también nos gustaría que llegaran al consumidor pero las exigentes normativas y sobre todo los elevados costes impiden que pequeños proyectos consigan la visibilidad de los grandes. Y, finalmente, existen empresas que conociendo el gancho que actualmente tiene 'lo ecológico' y con los medios para hacerlo, encuentran la forma de vestir de verde productos que no lo son. Veamos algunos criterios que nos ayudan a identificar cuándo se trata de un buen marketing 'verde' para evitar caer en la trampa del "greenwashing". 

  •  No es verde todo lo que reluce. Analiza más de cerca el producto, las hermosas imágenes de los envases evocando motivos naturales no significa que el producto sea ecológico. Los fabricantes son conscientes del primer impulso de compra. Lee la etiqueta (esa de letrita pequeña del INCI) para verificar los ingredientes reales del producto. 
  • No todos los sellos ECO están reconocidos. La certificación ecológica reconocida es cara y muy engorrosa. Algunas compañías colocan en sus envases falsos sellos eco o evocan los verdaderos con símbolos parecidos. En sus fórmulas 'naturales' en cambio aparecen sustancias como PEG o EDTA, o apenas incorporan un 10 por ciento de ingredientes realmente ecológicos. Familiarizate con los sellos eco y búscalos en los envases. Estos son los sellos ecológicos más frecuentes: Asociación Vida Sana, Soil Association, Cosmos, CosmeBio, Natrue, BDIH, Ecocert, USDA Organic y Nature&Progrès.
  • Verifica siempre las buenas intenciones. Muchas compañías explotan y airean por todo lo alto sus caritativas acciones en favor del respeto medioambiental, pero esto no significa que sus productos sean cien por cien ecológicos. Comprueba si es cierto. No te quedes en el producto, consulta la web de la compañía y lee acerca de su política medioambiental, si la información que incorpora en su web es creíble y se extiende también a sus métodos de producción, proveedores...
  • Lee las etiquetas INCI. Sobre este tema ya hemos hablado en otro artículo y te remitimos a él. Te recordamos algunos ingredientes sospechosos más frecuentes: paraffinum liquidum, las palabras terminadas en -eth, -icone, -oxane, y acrónimos tipo PEG, PPG, EDTA, BHT, DMDM, palabras que contengan paraben...

Para resumir, la certificación es una garantía de calidad y puede ayudarnos a tomar una decisión, pero es importante conocer también lo que hay detrás del sello y analizar los ingredientes que componen el producto, la proporción de ingredientes ecológicos que hay en ellos, la filosofía de la empresa en todos sus ámbitos, la proximidad, etc. ¡Felices compras!

 

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